lunes, diciembre 26, 2011

Algo de la vanguardia quiteña.

Algo que nos habla directamente, de forma deshinibida, sin preocuparse de que sea bonito, de buen gusto o artistico, simplemente un mensaje sincero.

domingo, octubre 09, 2011

El poco delicado sonido de una sonada

Mañana fría de octubre, 1984, mañana realmente fría, el vapor sale de mi boca y las manos en los bolsillos no es suficiente, tal vez si me las metiera en las pelotas, pero capaz que a la mamá del niñito que va en mi bus de la escuela, y definitivamente no se sienta conmigo, le molesta eso, capaz que le pide a mi mami que me de duro por patán... me dispersé, en realidad hace mas frio del que uno debería soportar a los 7 años, y poco a poco empiezo a moquear, fastidia, y uso un poquito la mano para escurrirme la nariz y el agua, para nada espesa o nauseabunda que sale de ella, y la señora me mira raro, pero que ni espere que saque un pañuelo de mi bolsillo, ese gustito no le voy a dar a nadie jamás.

Nunca he tenido un pañuelo. Asumo que el 90% de mi generación ya ni siquiera se plantea la existencia de esos arcáicos apéndices del apéndice nasal. Sin embargo desde el otro día busco esa supuesta cotidianidad de un objeto casi desaparecido, tan olvidado que ya no está contemplado en ningún día a día menor de 60 años, incluso me atrevería a decir que como recuerdo, peligra, ya que uno nunca quiere acordarse de las cosas desagradables, y es eso, el pañuelo nasal, es un objeto que ha caído en desuso, por inutil y francamente desagradable, es totalmente incompatible con la idea de higiene que tenemos los seres urbanos contemporaneos y francamente, no creo que se lo extrañe mucho.

A pesar de el rechazo que me causa el mentado pedacito de tela cubre ñatas, en la escuela, y esto fue a inicios de los 80, se esperaba (cada mañana... uggghhh) que lleve uno, "por higiene", decían las profes, al parecer aún era una demostración de aseo portar un objeto profundamente anti higienico y asqueroso. Siermpe me rebelé a eso, a tener uno, a llevarlo en el bolsillo, a pensar en utilizar un trozo de tela lleno de mocos, reusado hasta el infinito, podrido y desagradable, en todo caso, justificaba mucho mas a los que se comían los mocos, pero nunca me parecieron de fiar los de pañuelito. Eso siempre significó 2 puntos menos en aseo, o sea en conducta, lo que a mis padres aparentemente les tenía sin cuidado, porque jamás se les ocurrió cuestionarme este desacato en particular.

En todo caso, me queda clarisimo que el pañuelo es cosa del pasado, incompatible con un sentido de la higiene mas pensado en lo desechable y aseptico, que en diós sabe qué pensaban cuando patrocinaban el pañuelo como adalid de la limpieza personal. Puede ser que el pañuelo de tela, sea hasta ecológico en esa constante busqueda de desperdiciar menos, que siempre deberíamos tener, pero sinceramente, hay casos en los que un poco de degradación del planeta está mas que justificado. Vivan los keenex, y la liberación de la tiranía del moco pringado en la tela, facilmente transferible al bolsillo, y que hoy en día, podría ser una super desagradable escena de celular, ipod o cualquiér otro gadget moqueado y pegajoso.

Sin embargo, mi abuelito usaba pañuelo de mocos y era un tipo realmente elegante. Hay cosas que nunca voy a comprender del todo. Eso, y la bisabuela que todas las navidades me mandaba infaltablemente una bolsa de caramelos, una cajita de pañuelos horribles, de colores todos cercanos a la depresión y un cortauñas... SEÑORA: en qué demonios estaba pensando, era un niño, quería cualquiér cosa menos sonarme la nariz. La higiene personal... para los sucios de corazón.

Entonces la conclusión, es que el pañuelo es cosa de viejitos, y claro, esa forma extraña de entender los objetos cotidianos, como hacía mi abuelo, deambulando por la vida con el pañuelo en la mano, o haciendole un bultito en el bolsillo del saco cuando estaba dentro de casa, o perfectamente doblado en el bolsillo de la chaqueta cuando salía, esperando ser usado ante el menor signo de congestión nasal, tenían un sentido, formaban parte de una interpretación del universo, enq ue cabían no uno, sino dos pañuelos, porqué si, había otro, los señores que nacieron pre asesinato de Kennedy, a falta de uno, llevaban dos pañuelos. El otro, tenía fines galantes, y si era necesario ocultar discretamente el uno, este iba a la vista, en la solapa del terno, listo para ser usado o destacando la gallardía tanguera del propietario. Usado para limpiar la silla de la acompañante, o para que pueda posar su mano en un pasamanos previamente uilizado, o para enjugar alguna lágrima arrancada por Clark Gable (quizá... imagino).

Este pañuelo de nobles propositos, y su gamberro y oculto compañero, dificilmente van a ser recordados como parte indispensable del vestuario cotidiano, nuestra lógica es mucho mas kleenex, infinitamente mas desechable, y además cada vez estamos menos dispuestos a lidiar con nuestros despojos, con nuestro asco, quizá con nosotros mismos. Pensando en eso, la lógica del pañuelo quizá no sea tan mala.
Solo si no fuera tan profundamente asqueroso...

martes, abril 12, 2011

el ladrón de arriendos

(definitivamente de la vida real)

Me desperté hoy, pensando un poco en ese asunto del robo de mi arriendo.. pensando sobre todo, que si no probaba el robo, iba a tener que pagar un nuevo arriendo, y no funciona esa idea.. sobre todo estando tan quebrado.
El tipo que negaba que yo le había entregado el dinero, acción de la que yo no tenía testigos, iba a seguir mintiendo. Como despues yo iba a ver que sucedió.

Se me ocurrió una idea, de esas que tu sueles llamar dramáticas... Cogí mi pequeño Ipod y recordé que graba super bien el sonido, tiene un excelente micrófono muy sensible, y como es tan pequeño, es facil de esconder. Lo puse en el bolsillo de mi camisa a cuadros tipo "pic nic" y lo activé antes de salir de casa. Justo en el momento en que salía, me encontré con el guardia de seguridad, confirmandome que había hablado con el administrador y que este se mantenía firme en que yo debía el dinero. Yo le pregunté dónde estaba el conserje, que es quién aparentemente se había "olvidado" de entregar el arriendo al administrador. Encontré al conserje limpiando unas hojas de la vereda y de una manera cautelosa y sin rabia ni enojo aparente, le pregunté que qué había pasado con la plata. El respondió confirmando que si, que recordaba perfectamente que yo le había dado el dinero y que el ya le había entregado al administrador.

Bajé a comprar algo de pan y fruta saboreando mi pequeño triunfo. Y aunque sabía que legalmente eso no era una prueba de nada, por lo menos, con esa confirmación grabada, yo podía presentarme tranquilo a mi reunión con el administrador.

En la reunión el conserje dijo que yo no le había dado ningún dinero jamás. Pero yo tenía un pedazo de tecnología de 6 centimetros que probaba lo contrario. Lo utilizé.

Ahora el conserje va a tener que buscar otro trabajo. Eso me da pena. Por una cantidad ridícula de dinero perder el trabajo es muy tonto. Pero quizo aprovecharse de una persona confiada. Ni modo... así es la vida. A veces incluso la justicia triunfa.

sábado, agosto 14, 2010

Delorean redignifica la electónica

Hay algunas bandas nuevas, o relativamente nuevas interesantes como battles o MGMT, Toro y Moi, que han resignificado el uso de la electrónica para hacer canciones. Una de mis favoritas es Delorean. Nada como utilizar la electrónica como un recurso de banda y no desde la perspectiva de un programador de bits y loops incapaz de tener esa calidez de lo que se toca en tiempo real.


jueves, julio 29, 2010

Introspección instantanea

Necesito comer algo, no he comido de verdad algúnos días, solo unas frutas y ya. Suena saludable, pero no se... Qué tan saludable puede ser que el hambre se vaya un día, que se oculte detras de la fiebre. Necesito comer algo, pero sigo caminando sin decidirme... A la final, no tengo ganas, solo una sensación de inmensidad en el estomago y en la cabeza. No voy a comer. Para qué. Ya mismo llueve.

El doctór G. me da las bolitas de azufre. Queremos creer, los dos, que este silencio se va a ir diluyendo en esta sustancia que me hace pensar en alquimias y olores desagradables. No le temo a curarme lento, pero si es un poco molesto saber que cuando llega la noche, otra capa de silencio se acomoda alrededor de mi. Abro el frasco, introspección instantanea, no importa que haga, mire o escuche... Cierro el frasco... sigue ahí.

Por fin pude caminar un poco y me di cuenta... demasiado tiempo en la cama, el ritual nocturno de sudar hasta el congelamiento, hasta que no quedan camisetas secas, hasta que las voces de la noche se vuelven borrones, y a uno no le queda de otra que empezar a subir el volumen de las ideas, para no quedarse solo. Se acabó el mundo y me quedé solo. No me voy a olvidar de hablar, porque resulta que tengo ese maldito mercado adentro del cerebro, a veces es solo un ruido lejano y otras, soy yo... a veces me doy miedo. Que habría pasado si Holden no se fugaba a Nueva York, qué sucedía si se quedaba dentro de si mismo. lo ridículo es que quizá nadie le hubiera llamado autoreferente... o si...

Cuando pasan las horas, se acerca el frío y no quiero regresar. Se lo que es regresar a ningún lugar, o al lugar donde estoy solo con mi circo y mi sombrero de mago comprado en una tienda china, que en vez de dejarme sacar de él liebres o pañuelos, o muffins de zanahoria o lo que sea, se queda en silencio bajo esa luz, obligandome a abrir el frasco... a cerrar el frasco mientras todo sigue ahí.

Te llamo, y esa costumbre de no estar es un poco dolorosa, trato de quemar el dolor estando yo un poco más, pero a momentos es demasiado, y va subiendo el volumen de la introspección instantanea, veloz, hipodermica, y erosiva. Cada vez estoy mas lejos, de todo, incluso de ti, y no quiero, porque si me alejo se que no voy a lograr que deje de subir el volumen, se que solo voy a flotar en mi ruido sin poder volver a poner los pies en la tierra, y mal que bien, me gusta bastante poder poner los pies en la tierra cuando me da la gana...

Me miro al espejo y sigo pálido

Me miro al espejo y no se qué decir

Me miro al espejo,.. tal vez las bolitas de azufre no estén del todo mal.

jueves, abril 29, 2010

Motozen en vivo






















14 de mayo Ananké de la Mariscal
10 pm
4 dolares, incluye un canelazo

miércoles, abril 21, 2010

volver a la vida

tiempo de que escriba... algo...

sábado, marzo 06, 2010

Ultimas ideas

Ultimamente estoy leyendo un libro de cuentos realmente maravilloso. se llama zoetrope y tiene una historia interna bien interesante. Es una compilación de escritores a los que Francis Ford Coppola les puso parametros para que escriban relatos cortos, con las intenciones de sacar historias para guiónes. No todos son guionizables, por lo que Ford Coppola los dejó como letra impresa.

Este libro debi haberlo leído hace un par de años casi, pero por cosas de la vida, estuvo en otras manos todo este tiempo, y recién puedo leerlo.

Hacerlo me remite a un momento en mi vida en que fui muy feliz, y todos los cuentos me llevan a ese instante en esta felicidad especfica, que generaron gran parte de lo bueno y lo malo que soy hoy, la crisis y el retorno a mi mismo, el replantearme la vida, el amor, mi relación con el mundo y mis egoismos.

Ir hacia atras y redescubrirme en este libro que es una especie de simbolo de lo que mas me ha importado en estos dos años, por lo que volvería a luchar siempre, alejado de egoismos y prejuicios y que representa el hecho de darse cuenta que uno si puede crecer, superar, abrir largos parentesis y cerrarlos sin desechar lo vivido.

Me siento capaz, y escojo ser capaz.

Tengo nuevos y descabellados proyectos, en todo, para todo. No estan las cosas tan mal. Se vive nomas. Poco a poco.