domingo, abril 16, 2006

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Caminando por ahí, no viento, humedad apenas intuída y muchas nubes hambrientas de techos.
Andaba dejandome seducir por cojudos letreros de drive thru, cientos de burguers-tal con el mismo ostentoso y vulgar nombre. Me recordaban que últimamente, los ultimos 28 años he andado a pie. Por eso el drive thru es bastante fantasma, bastante miedo a lo desconocido. Sin saber por qué, me meto a pie, caminando suave, a 5 milimetros mágneticos del piso de asfalto y oprimo (o aplasto, no se) el botón. No, en realidad solo dejo que mi dedo agrande sus dudas sobre él y me voy corriendo quiza ya encanecí en este agujero thru.
Un carro con las luces apagadas de pura maldad se lanza a la cacería de incautos. Se lo merecen.
Yo continúo hundiendome en la humedad apenas intuída, con mi caminar magnético.
No gritar es sencillo, solo hace falta mirar con indiferencia los semáforos.
Por ahora creo que con un café me basta. Por ahora estoy bien.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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