sábado, octubre 03, 2009

la hora de nadie

Quisiera mudarme a nueva Zelanda, donde la hora siempre va a ser distinta que aquí, que allá.
Necesito irme lejos y no tener chance de mirar hacia arriba o hacia abajo para encontrarle sentido a este cuento lleno de vacíos y palabras tachadas.

Perderse en algo que da ganas de no encontrarse... nota del traductor..."la vida pasó lejos de ti y cerca de mi, por lo tanto vales tanto como un cepillo de dientes desgastado, con las cerdas en arco excentrico, de tanto uso" (pesima y rebuscada metafora... pero me vale, no estoy de animos para ser sutilmente habil con las palabras)

Por eso.. irme a Nueva Zelanda, o donde sea que la hora sea un juego surreal, por lo menos comparado con todo lo demas...

Lo triste de todo, es nunca tener un motivo lo suficientemente importante como para deprimirse. Solo la mala jugada de las espectativas, de todo.. siempre las espectativas. Encuentro fallido con un mundo que solo gira cuando yo no estoy presente.

Aburrimiento, aburrimiento, aburrimiento... bares vacíos, gente que no quiero ver bailar, yo solo, sentado en un banco, en la barra, estirando una noche en la que no pasa nada de nada, como todas las noches.

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