Necesito comer algo, no he comido de verdad algúnos días, solo unas frutas y ya. Suena saludable, pero no se... Qué tan saludable puede ser que el hambre se vaya un día, que se oculte detras de la fiebre. Necesito comer algo, pero sigo caminando sin decidirme... A la final, no tengo ganas, solo una sensación de inmensidad en el estomago y en la cabeza. No voy a comer. Para qué. Ya mismo llueve.
El doctór G. me da las bolitas de azufre. Queremos creer, los dos, que este silencio se va a ir diluyendo en esta sustancia que me hace pensar en alquimias y olores desagradables. No le temo a curarme lento, pero si es un poco molesto saber que cuando llega la noche, otra capa de silencio se acomoda alrededor de mi. Abro el frasco, introspección instantanea, no importa que haga, mire o escuche... Cierro el frasco... sigue ahí.
Por fin pude caminar un poco y me di cuenta... demasiado tiempo en la cama, el ritual nocturno de sudar hasta el congelamiento, hasta que no quedan camisetas secas, hasta que las voces de la noche se vuelven borrones, y a uno no le queda de otra que empezar a subir el volumen de las ideas, para no quedarse solo. Se acabó el mundo y me quedé solo. No me voy a olvidar de hablar, porque resulta que tengo ese maldito mercado adentro del cerebro, a veces es solo un ruido lejano y otras, soy yo... a veces me doy miedo. Que habría pasado si Holden no se fugaba a Nueva York, qué sucedía si se quedaba dentro de si mismo. lo ridículo es que quizá nadie le hubiera llamado autoreferente... o si...
Cuando pasan las horas, se acerca el frío y no quiero regresar. Se lo que es regresar a ningún lugar, o al lugar donde estoy solo con mi circo y mi sombrero de mago comprado en una tienda china, que en vez de dejarme sacar de él liebres o pañuelos, o muffins de zanahoria o lo que sea, se queda en silencio bajo esa luz, obligandome a abrir el frasco... a cerrar el frasco mientras todo sigue ahí.
Te llamo, y esa costumbre de no estar es un poco dolorosa, trato de quemar el dolor estando yo un poco más, pero a momentos es demasiado, y va subiendo el volumen de la introspección instantanea, veloz, hipodermica, y erosiva. Cada vez estoy mas lejos, de todo, incluso de ti, y no quiero, porque si me alejo se que no voy a lograr que deje de subir el volumen, se que solo voy a flotar en mi ruido sin poder volver a poner los pies en la tierra, y mal que bien, me gusta bastante poder poner los pies en la tierra cuando me da la gana...
Me miro al espejo y sigo pálido
Me miro al espejo y no se qué decir
Me miro al espejo,.. tal vez las bolitas de azufre no estén del todo mal.
1 dijeron algo:
where are you? espero que estes bien y ya no sigas enfermito. abrazos raulis
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