domingo, octubre 09, 2011

El poco delicado sonido de una sonada

Mañana fría de octubre, 1984, mañana realmente fría, el vapor sale de mi boca y las manos en los bolsillos no es suficiente, tal vez si me las metiera en las pelotas, pero capaz que a la mamá del niñito que va en mi bus de la escuela, y definitivamente no se sienta conmigo, le molesta eso, capaz que le pide a mi mami que me de duro por patán... me dispersé, en realidad hace mas frio del que uno debería soportar a los 7 años, y poco a poco empiezo a moquear, fastidia, y uso un poquito la mano para escurrirme la nariz y el agua, para nada espesa o nauseabunda que sale de ella, y la señora me mira raro, pero que ni espere que saque un pañuelo de mi bolsillo, ese gustito no le voy a dar a nadie jamás.

Nunca he tenido un pañuelo. Asumo que el 90% de mi generación ya ni siquiera se plantea la existencia de esos arcáicos apéndices del apéndice nasal. Sin embargo desde el otro día busco esa supuesta cotidianidad de un objeto casi desaparecido, tan olvidado que ya no está contemplado en ningún día a día menor de 60 años, incluso me atrevería a decir que como recuerdo, peligra, ya que uno nunca quiere acordarse de las cosas desagradables, y es eso, el pañuelo nasal, es un objeto que ha caído en desuso, por inutil y francamente desagradable, es totalmente incompatible con la idea de higiene que tenemos los seres urbanos contemporaneos y francamente, no creo que se lo extrañe mucho.

A pesar de el rechazo que me causa el mentado pedacito de tela cubre ñatas, en la escuela, y esto fue a inicios de los 80, se esperaba (cada mañana... uggghhh) que lleve uno, "por higiene", decían las profes, al parecer aún era una demostración de aseo portar un objeto profundamente anti higienico y asqueroso. Siermpe me rebelé a eso, a tener uno, a llevarlo en el bolsillo, a pensar en utilizar un trozo de tela lleno de mocos, reusado hasta el infinito, podrido y desagradable, en todo caso, justificaba mucho mas a los que se comían los mocos, pero nunca me parecieron de fiar los de pañuelito. Eso siempre significó 2 puntos menos en aseo, o sea en conducta, lo que a mis padres aparentemente les tenía sin cuidado, porque jamás se les ocurrió cuestionarme este desacato en particular.

En todo caso, me queda clarisimo que el pañuelo es cosa del pasado, incompatible con un sentido de la higiene mas pensado en lo desechable y aseptico, que en diós sabe qué pensaban cuando patrocinaban el pañuelo como adalid de la limpieza personal. Puede ser que el pañuelo de tela, sea hasta ecológico en esa constante busqueda de desperdiciar menos, que siempre deberíamos tener, pero sinceramente, hay casos en los que un poco de degradación del planeta está mas que justificado. Vivan los keenex, y la liberación de la tiranía del moco pringado en la tela, facilmente transferible al bolsillo, y que hoy en día, podría ser una super desagradable escena de celular, ipod o cualquiér otro gadget moqueado y pegajoso.

Sin embargo, mi abuelito usaba pañuelo de mocos y era un tipo realmente elegante. Hay cosas que nunca voy a comprender del todo. Eso, y la bisabuela que todas las navidades me mandaba infaltablemente una bolsa de caramelos, una cajita de pañuelos horribles, de colores todos cercanos a la depresión y un cortauñas... SEÑORA: en qué demonios estaba pensando, era un niño, quería cualquiér cosa menos sonarme la nariz. La higiene personal... para los sucios de corazón.

Entonces la conclusión, es que el pañuelo es cosa de viejitos, y claro, esa forma extraña de entender los objetos cotidianos, como hacía mi abuelo, deambulando por la vida con el pañuelo en la mano, o haciendole un bultito en el bolsillo del saco cuando estaba dentro de casa, o perfectamente doblado en el bolsillo de la chaqueta cuando salía, esperando ser usado ante el menor signo de congestión nasal, tenían un sentido, formaban parte de una interpretación del universo, enq ue cabían no uno, sino dos pañuelos, porqué si, había otro, los señores que nacieron pre asesinato de Kennedy, a falta de uno, llevaban dos pañuelos. El otro, tenía fines galantes, y si era necesario ocultar discretamente el uno, este iba a la vista, en la solapa del terno, listo para ser usado o destacando la gallardía tanguera del propietario. Usado para limpiar la silla de la acompañante, o para que pueda posar su mano en un pasamanos previamente uilizado, o para enjugar alguna lágrima arrancada por Clark Gable (quizá... imagino).

Este pañuelo de nobles propositos, y su gamberro y oculto compañero, dificilmente van a ser recordados como parte indispensable del vestuario cotidiano, nuestra lógica es mucho mas kleenex, infinitamente mas desechable, y además cada vez estamos menos dispuestos a lidiar con nuestros despojos, con nuestro asco, quizá con nosotros mismos. Pensando en eso, la lógica del pañuelo quizá no sea tan mala.
Solo si no fuera tan profundamente asqueroso...

3 dijeron algo:

Seña dijo...

Bien por el blog!

Recomiendo este blog si te interesa leer o escribir:

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Que tire para adelante el blog!

Lola dijo...

jajaja !! vv'
el pobre pañuelo, olvidado !!

sabes ? mi hermano mayor tiene 23 años y suele cargar siempre un pañuelo, lo he visto usarlo para limpiarse la frente y las manos pero nunca para una " sonada " jaja !!

De mis compañeros y amigos ... no recuerdo haber visto a alguno que un pañuelo probablemente ni sepan que existen...

Si dejamos que esto continue asi.. solo quedaran con suertes los bellos recuerdos de los pañuelos ;)

jaja Saludos
Lola.

Lindo Blog ;)

http://verdaderoamor-one-love.blogspot.com/2011/11/el-amor-y-la-distancia.html

Cesar dijo...

Me gusto el contenido de un tema que en mi vida jamas había escuchado. ¡Una sonada! jaja. Excelente.